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La región vitivinícola en Argentina se extiende al pie de la cordillera de los Andes a lo largo de más de 2.400 Km., desde la provincia de Salta hasta la provincia de Río Negro, con una diversidad de climas y suelos que hacen de cada región un terruño único.

En términos generales, las zonas dedicadas al cultivo de la vid son secas y áridas con un bajo nivel de lluvias y humedad, factor determinante para la sanidad de las uvas. Los abundantes días de sol y la gran amplitud térmica favorecen una buena maduración y concentración de aromas y color en los granos.

Los suelos son profundos, permeables y pobres en materia orgánica, cualidades decisivas a la hora de obtener un buen vino.

Debido al bajo régimen de lluvias, el riego se hace necesario. El agua proviene del deshielo de la cordillera de los Andes, que desciende en forma de ríos para convertirse en canales o acequias.

En América, el cultivo de la vid no existía hasta la llegada de Cristóbal Colón, cuando realiza su segundo viaje, en 1493, a un año del descubrimiento del continente americano, introdujo las primeras variedades en las Antillas (Centroamérica), pero a causa del clima de la región caribeña, estas especies no lograron fructificar.

En 1543 la vid había llegado a la ciudad de Salta, desde el Alto Perú, donde se traían las primeras uvas. Posteriormente, con el tiempo, las uvas encontraron su mejor asentamiento en la ciudad de Cafayate.

En la ciudad de Santiago del Estero llegaron viñas aproximadamente en 1556. Allí el cultivo de vid progresó realmente, y para 1557 los jesuitas habían realizado las primeras plantaciones de cierta importancia en el territorio.

Cuando se fundan ciudades como Mendoza, en 1561, y San Juan, en 1562, eran puntos estratégicos por donde ingresaron viñas desde Chile a la Región de Cuyo, para diseminarse luego por todo el territorio. En 1598 en la provincia de Misiones también florecía la vitivinicultura de la época, y en menor cantidad se producía en las provincias de Córdoba, Santa Fé y Buenos Aires.

En Argentina, como en varios países de Latinoamérica, la expansión de las cosechas de viñedos se relaciona estrechamente con la difusión del cristianismo, sobre todo porque el clero necesitaba indudablemente del vino para poder celebrar la misa.

En 1853 el sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888), que era gobernador de Cuyo (Mendoza – San Juan), contrataría al francés Aimé Pouget, quien se encargó de reproducir las primeras cepas de variedad francesa, entre ellas la reconocida Malbec, que para varios enólogos, sumilleres y especialistas sobre la vid se ha adaptado en esta zona mejor que en cualquier otra parte del mundo. Esto se debe a la particular orografía y composición de los suelos de la provincia de Mendoza, acompañada de la majestuosa Cordillera de los Andes, por donde se producen los deshielos de agua pura y cristalina que forman los ríos que descienden zigzagueando en dirección este, desde las altas cumbres andinas.

En 1916 arriba a la Región Noroeste (Salta – La Rioja - Catamarca), el tunecino José Alazraqui con amplia experiencia en vitivinicultura desarrollada en territorio francés, que promueve conjuntamente con Miguel Urtado el surgimiento de la viticultura regional.

 

Principales regiones productoras:

Región de Cuyo

Mendoza: Esta región posee un suelo fino de características aluvionales, rocoso y arenoso, con una altura de aproximadamente 900 m.s.n.m.; con irrigación de agua cristalina y pura, rica en minerales, proveniente del deshielo de la Cordillera de los Andes; y la presencia del sol más de 300 días al año.

Esta zona está recorrida por el río Mendoza, que mediante sus cristalinas aguas, ricas en minerales, riega los cultivos de los viñedos establecidos entre los 800 y los 1200 m.s.n.m., por medio de sistemas de canales y acequias. Por el oeste se ubica la majestuosa Cordillera de los Andes y por el este se ubican una serie de cuchillas y cordones montañosos.

Su suelo de origen cuaternario, rico en potasio, es arenoso, calizo y arcilloso. En el sur, San Rafael es otra importante zona de producción de vinos. Su suelo, con variaciones entre arenoso a limoso, es irrigado por las aguas de los ríos Diamante y Atuel. El riego es de tipo superficial, por surcos o canales y hasta en algunos casos por melgas. El cordón extendido de nordeste a sudeste denominado Sierra Pintada o Bloque de San Rafael, impide el fuerte avance de los vientos provenientes del sur, definiendo un microclima especial dentro de esta zona. En 1990 se funda en San Rafael la primera Denominación de Origen Controlada.

 

San Juan: La vitivinicultura se desarrolla principalmente en el Valle del Tulum y en menor proporción en los valles de Zonda y Ullum, ubicados entre la Cordillera de los Andes y la sierra de Pie de Palo, a ambos lados del río San Juan. También se cultiva la vid en otros valles cordilleranos más altos y en consecuencia más frescos, como Calingasta, Jáchal (a 1.165 m.s.n.m.) e Iglesias.

Los suelos situados en la margen izquierda del río son pedregosos y en parte cubiertos de arcilla y arena. Los ubicados sobre la margen derecha son de gran fertilidad, en general arenosos, arcillosos y poco profundos.

 

Región Noroeste

Salta: En la provincia de Salta, dentro del imponente paisaje de los Valles Calchaquíes, se halla la localidad de Cafayate, la más improtante de la región para la producción de vinos, que cuenta con los viñedos más altos del mundo (1.700 m.s.n.m.). En ella, las viñas encuentran un lugar óptimo y se asientan en un suelo franco-arenoso profundo, con ripio y piedras sueltas; donde se efectúa riego por canales, manto o goteo, con un clima templado y seco.

Esta localidad se encuentra dentro del conocido Valle de Cafayate, que posee una distancia de este a oeste de 20 km., estando custodiado por los ríos Chusca y Lorohuasi, ambos afluentes del río Santa María. Con una altura que va desde los aproximadamente 1.660 m.s.n.m. en el Departamento Cafayate, donde se encuentra la localidad del mismo nombre, hasta los 2.200 m.s.n.m. en el Departamento Molinos, donde pertenence la localidad de Salta.

Catamarca: Existen dos zonas: la occidental y la del Valle de Catamarca u oriental.

El Valle de Catamarca tiene precipitaciones anuales de aproximadamente 400 mm, los suelos son profundos, francos o limo-arenosos, las temperaturas estivales son elevadas.

El oeste es más fresco, con precipitaciones anuales inferiores a 200 mm, distribuidas principalmente en el período estival. Los suelos son bastante homogéneos, de textura media y fina, pobres en materia orgánica, calcáreos y en general, poco salinos.

El 70% del viñedo se encuentra en Tinogasta. Aquí se concentra la mayor cantidad de bodegas de la provincia de Catamarca, que producen casi el 77% de la producción.

La Rioja: La zona vitivinícola más importante de la provincia está ubicada en los Valles de Famatina, al oeste de la provincia, entre el Maciso de Velasco al este y el nevado de Famatina al oeste. La región de los Valles de Famatina posee condiciones óptimas para el cultivo de la vid: más de 1.100 mts. sobre el nivel del mar; suelos aluvionales con textura franca a franca-arenosa; baja humedad ambiente, solo 150 mm. de precipitaciones anuales, alta luminosidad y una gran amplitud térmica en época estival, que va de los 35° C durante el día y desciende a 17° C por las noches.

Todo esto favorecido por la orientación Sur - Norte de los cordones montañosos que evita que los primeros y los últimos rayos solares incidan directamente sobre las vides.

 

Región Patagónica

Río Negro: Es un extenso valle que nace a los pies de la Cordillera de los Andes y se extiende en la conjunción de los ríos Neuquén y Limay. Comprende los departamentos de General Roca en la provincia de Río Negro y de Confluencia en la provincia de Neuquén.

Es una de las regiones más australes del mundo en donde se cultivan la vid y la que está ubicada a una menor altitud dentro de la Argentina (300 m.s.n.m.).

El clima es más frío que en las otras regiones, los mostos se caracterizan por un mayor contenido de acidez que incluye una elevada proporción de ácido málico y menor azucar.

 

Variedades de uva:

Tintas: Bonarda, Malbec, Cabernet Sauvignon, Tempranilla, Sangiovese, Merlot, Bequignol, Barbera, Syrah, Greco Nero, Fer, Canari, Pinot Noir, Balsamina, Fintendo, Freisa, Nebbiolo, Lambrusco, Raboso, Graciana, Carignan, Alicant Bouchet, Tannat, Verdot, Pinot Joubertin, Dolcetto, Cinsaut, Aspirant Bouchet, Cesar, Ruby Cabernet y Gamay.

Blancas: Pedro Ximénez o Pedro Giménez, Moscatel de Alejandría, Torrontés Riojano, Chenin, Ugni Blanc, Chardonnay, Gibi, Semillón, Tocai Friulano, Maticha, Sauvignon Blanc, Palomino, Moscatel Amarillo, Riesling, Moscato d´Asti, Saint Jeannett, Pinot Blanc, Prosecco, Gewürztraminer o Traminer, Macabeo, Elbling, Sylvaner, Melon Muscadet y Viognier.

Rosadas: Cereza, Criolla Grande, Moscatel Rosado, Criolla Chica, Valency, Buonamico, Ferral, Garnacha y Traminer.

 


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